El lanzamiento se produce pocos días después de que EEUU cerrara un importante capítulo de su historia espacial con la jubilación de su flota de transbordadores, que durante 30 años han transportado a los astronautas de la NASA. Mientras se construye el sucesor de los 'shuttle', desde las instalaciones de Cabo Cañaveral sólo despegarán naves no tripuladas como Juno. El coste de esta nueva misión espacial asciende a unos 1.100 millones de dólares.
Dentro de cinco años, la sonda de la NASA se aproximará a Júpiter, donde pasará un año investigando su estructura interna, la composición de su atmósfera y su magnetosfera, y observando las intensas auroras. Está previsto que llegue a su destino en julio de 2016.
Juno es la nave más rápida lanzada hasta ahora (puede alcanzar velocidades de hasta 270.000 kilómetros hora). Además, la sonda de la NASA no utiliza combustible solar. Sus tres paneles solares le proporcionarán la energía necesaria para tan largo viaje.
La presencia de agua en Júpiter también intriga a los astrónomos, y medir la cantidad presente en el planeta será una de las principales tareas que lleve a cabo la sonda.
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